Un masaje bien hecho reconforta, aqui te explicamos como debe ser...
MASAJE Y AROMATERAPIA
El masaje es, sin lugar a dudas, la forma más efectiva de aplicar Aromaterapia y efectivo es en ese sentido decir poco debido a que es también la más agradable.
Recibimos por un lado el actuar de las esencias de distintas formas; por un lado vía ósmosis a través de la piel, ya que las moléculas de los aceites esenciales son tan pequeñas que atraviesan con facilidad los poros cutáneos; entran al sistema sanguíneo y se distribuyen a través de él rápidamente en todo nuestro cuerpo. Pero no solamente eso, sino muchas de ellas cumplen una función muy importante sobre nuestra piel misma: regeneran tejido y hasta cicatrizan, desintoxican, elastizan y nutren en combinación con el aceite base sobre el cual están armados.
Por el otro lado se embebe el ambiente donde nos encontramos con la fragancia de las esencias y estas esencias las percibimos a través de nuestro sistema olfático, gozando de esta manera de yapa todos los beneficios que pueda brindar la Aromaterapia olfática.
Ahora, por si todo eso fuera poco, se agrega a los beneficios aromaterapéuticos el regalo que es el de recibir una singular atención personal de otro ser humano que se dedica en ese momento con afecto a nosotros y nos brinda algo que de bebé y niño recibimos en abundancia, pero de adulto cada vez menos, que es un contacto físico, cariñoso, sin intenciones posteriores; ese contacto físico que necesitamos y que no por nada forma últimamente parte de tantas líneas de terapias corporales.
Fernando Cupermann suele decir que existen muchas formas de masaje y todas son válidas, a lo que yo quisiera agregar "menos los mal dados". Estos son horribles, y ya que se podría dar la posibilidad que alguno de Uds. me haga algún día uno, quiero expresar de antemano lo que no deseo que me pase:
que me lo hagan en forma nerviosa y rapidita
que me duela en exceso
que se pare la música entremedio, si es que hayan puesto música
que me digan durante el masaje que tengo que hacer cosas: levantar el brazo, respirar hondo, etc.
que me conversen y esperen que conteste
que se me vayan entremedio del masaje para sonarse la naríz u otra cosa y me dejen mientras tanto sufriendo a ver si eso sigue o no
que usen cremas o aceites de masaje no adecuados.
Si se abstienen de hacer estas cosas y llevan simplemente el corazón a sus manos, pueden hacer lo que quieran y todo saldrá siempre bien!
Ahora, para que eso no se transforme en filosofía sino que mantenga su encuadre de guía práctica, empiezo otra vez, con las sugerencias dadas vuelta, expresando que es lo que se debe hacer:
EL LUGAR
Bueno es un ambiente de colores livianos, claros, pero con luz difusa, bien aireado, pero no frío y con muchas (muchas!) plantas.
No recomendaría como ubicación ni la Av. del Libertador, ni Cabildo, sino más bien un barrio que permite dejar abiertas las ventanas y donde uno pueda escuchar entre medio el cantar de algún pájaro.
CAMILLA O PISO
Es cuestión de costumbre. Yo prefiero el piso ya que hay más posibilidades de acceso. Además son mas fáciles los cambios de posición del masajeado.
CON O SIN ROPA
Depende del masaje. Si se trata de uno del tipo aromaterapeútico con aceite, evidentemente no es posible aplicarlo sobre materia textil pero no obstante hay que tener respeto al pudor de las personas, sobre todo en los primeros encuentros. Es mejor que el masajista acepte eventualmente la situación e improvise! Normalmente se establece después de las primeras sesiones la suficiente confianza para que la ropa no sea más un tema.
Respecto al “pudor” de las personas a desnudarse delante de otra u otras debemos considerar que casi nunca es un pudor en el sentido moral de la palabra sino en realidad se trata mayormente de vergüenza porque creemos casi todos que tenemos algún o algunos desperfectos corporales que mejor queden bien escondiditos. Nuestra actitud de buen masajista debe ser de tratar esas situaciones con respeto, cariño, y si cabe, con sano humor.
Lo que sí hay que tener en cuenta es que al recibir un masaje, la temperatura del cuerpo desciende, razón por la cuál es conveniente tener siempre una sábana o toalla a mano como para poder cubrir el cuerpo total o parcialmente.
SECUENCIA EN EL MASAJE:
Cuando dí mis primeros pasos como masajista tuve un lío bárbaro en recordarme de las “secuencias correctas”, hasta que me liberé del protocolo y logré encarar los masajes en forma fluida y natural, regidas en cada ocasión por las propias reglas del caso.
Ahora si, me gusta y casi siempre aplico al comenzar el masaje, lo que me enseñó Fernando Cupermann y que es “ poner al masajeado en estado de bebe“.
Una buena forma de lograr eso es ubicar la persona sobre su espalda y acompañar suavemente su respiración con las manos. Suena complicado pero es muy fácil:
Se coloca una mano sobre la parte del cuerpo donde la respiración es bien visible (normalmente la zona del vientre) y se pasa luego la otra sobre una parte donde no se registra respiración (p.e. la zona alta del pecho). Primeramente no se hace nada, sino las manos acompañan simplemente la respiración natural, pero luego uno comienza “expandir” esa respiración, aplicando una muy suave presión justamente en la zona “quieta” y se logra normalmente llevar asi la respiración hacia donde uno quiere, hasta al dedo gordo del pie si uno se lo propone! Además se logra asi acelerar o frenar el ritmo de respiración, según necesidad.
Para mí, este comienzo, que parece desde afuera quizás aburrido y de poca acción, es una de las fases más importantes del masaje, quizás la más importante de todas, ya que en el lapso en que ocurre ese acercamiento, que pueden ser de 10 ó 15 minutos, nuestro encomendado suele perder la noción del tiempo, del lugar y de toda su problemática del quehacer diario. Es llevado a un estado de pura percepción sensorial y por eso es entonces de primordial importancia que ese estado de entrega no sea interrumpido hasta que se haya terminado el masaje. Eso significa que el masajista prevé antes de empezar que todos los elementos requeridos estén al alcance de la mano, a saber: aceite y frazada o toalla, que no suene el teléfono, que el tocacasette o el equipo de CD tenga autoreverse o repetición automática y que el masajista además esté seguro de no tener que lavarse las manos entremedio, ni tener que irse al baño. No hay nada más horrible que al recibir un masaje, de repente desaparece el masajista y uno queda peor que flotando sólo sobre una balsa en el medio del Pacífico!
Ideal es, que no se pierda más el contacto corporal, una vez que haya empezado el masaje; inclusive se lo debería mantener aún en los breves instantes de “escalas técnicas” en cuando uno se tiene de proveer p.e. de aceite.
Se puede usar para ello en esos momentos por ejemplo el pie o el brazo o, si eso no fuera posible, puede mantenerse el “contacto” también mediante una respiración coordinada con la del masajeado y perceptible por él.
Respecto a la aplicación del aceite vale otra regla de oro: nunca chorrearlo directamente sobre el cuerpo del masajeado. El masajista se lo aplica sobre sus manos y le da mediante un suave frotado temperatura adecuada antes de seguir con el masaje.
MASAJE AROMATERAPEUTICO
Distinguimos en principio 2 formas: Por un lado un masaje puntual en una determinada zona que puede ser p.e. en la cabeza contra el dolor justamente de cabeza, en el pecho contra resfríos, sobre los pies para aliviar pies cansados, o sobre una zona celulítica, para tratar de hacer aparecer otra vez piel de durazno. La otra variante es un masaje general de todo el cuerpo, sea para relajar o para tonificar o simplemente para brindar placer y bienestar.
Para el primer tipo, o sea para masaje puntual, hay que saber bien lo que uno hace, mientras que existe para la segunda alternativa un márgen de procedimiento más amplio. Se realiza ese masaje por lo general con movimientos largos, fluídos, tratando de armonizar todo al máximo. La presión es justa; no debe doler, pero se debe sentir, en general siempre ejerciendo mayor presión en el avance en dirección al corazón, es decir desde los pies y las manos hacia arriba. En cuanto se vuelve en el movimiento para atrás, o sea otra vez de los muslos a los pies o de los hombros hacia la mano, debe efectuarse ese movimiento solamente en forma de suave deslizamiento, apenas perceptible. Eso es suficiente para lograr la descarga energética deseada.
Importante es que en los movimientos ascendentes dediquemos especial atención a las zonas del cuerpo donde las esencias aromaterapeúticas contenidas en el aceite tengan máxima facilidad de penetrar al organismo. Son todos estos lugares donde el sistema sanguíneo está cerca de la superficie de la piel, p.e. el interior de las muñecas, de los codos, de las rodillas, y sobre todo también en la zona de la espalda.
Sobre la forma misma de masajear no quiero explayarme. Eso uno lo sabe intuitivamente o sino se aprende o de libros o de algún buen profesor. No es muy difícil teniendo ganas de ser un buen masajista. Es simplemente una cuestión de entrega, tanto a la tarea como sobre todo también a las personas a las cuales uno dedica ese servicio.
FINAL DEL MASAJE
El finalizar del masaje tiene su propio ritmo y procedimiento. Es cada vez distinto, pero en general conviene mantener la atmósfera del ambiente creado, dejando la charla mejor para el comienzo del próximo encuentro. Desde ya es no obstante válido, intercambiar impresiones sobre las experiencias vividas durante el masaje, si surge la necesidad de ello.
Bueno es neutralizar después de una sesión de masaje el ambiente mediante el rociado con algún aceite esencial "fresco". por ejemplo de algún cítrico, para que la próxima persona encuentre el gabinete virgen, sin huellas de su predecesor. Por esa misma razón es también necesario dejar intervalos de por lo menos media hora entre que se haya ido el masajeado y hasta que venga el próximo. No hay nada más desagradable como la sensación de tener que colocarse sobre el lecho tibio del predecesor!
Cada masajista tiene su propia manera de renovarse entre masaje y masaje. Algunos prefieren ducharse, y otros se lavan simplemente las manos y los brazos. Bueno y recomendable es realizar una, aunque sea breve, meditación antes de comenzar el próximo masaje.
Carlos Drescher